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Desde Gibraltar, al este, hasta el Algarve en Portugal, al oeste, y, bañada por las aguas azules del océano Atlántico, se extiende la Costa de la Luz. Son kilómetros y kilómetros de magníficas playas vírgenes que aún conservan su encanto natural.
En esta costa, en la provincia de Cádiz, se destaca singularmente por su situación privilegiada Conil de la Frontera, un pueblo de tradición marinera y relevancia agrícola, que mira al océano con sus 14 kilómetros de playas de fina arena dorada y sus pequeñas calas recoletas, protegidas por acantilados de arenisca y extensas zonas de pinares.
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Andalucía, una de las 17 comunidades autónomas de España, con una superficie de algo más de 87.000 kilómetros cuadrados y alrededor de 7 millones de habitantes, ha tenido que sobrellevar un sinfín de tópicos a o largo de su historia.
Entre otros, se le identifica como la cuna de Carmen y Don Juan, la patria del flamenco y las corridas de toros, y la tierra de vinos, aceitunas y limones. Es tierra también, de fervorosas romerías y exuberantes fiestas, de palacios árabes y patios andaluces.
Tal visión de Andalucía, que nos "descubrieron" los viajeros románticos del siglo XIX, sirve, sin duda, hoy día de atracción para agencias de viajes organizados a fin de ampliar el encanto de un país henchido del sol. No obstante esta visión es sólo parte de la realidad.
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Andalucía fascina por sus contrastes en términos de cultura, paisaje y gentes. Viaje por Andalucía y descubrirá palacios moriscos y catedrales cristianas, paisajes abruptos y llanuras fértiles, gentes iliteratas y egregios poetas, ciudades modernas y pueblos blancos sin electricidad o agua corriente, carreras de motos y corridas de toros – la constatación de esta realidad de contrastes podría continuar "ad infinitum".
Cualquiera que viaje a Andalucía puede que quede desconcertado al comprobar que muchas de las expectativas generadas en lo que ha leído o le han relatado no se plasman en la realidad. Ciertamente, Andalucía es difícil de descubrir con una simple mirada. Es necesario tiempo para conocerla y disfrutarla.
Hace falta recorrer Andalucía una y otra vez, visitando palacios y lugares que ofrecen diversas perspectivas y nuevos relieves para admirar su unicidad y su identidad propias.
Tanto si se contemplan palacios reales como fortalezas de defensa, mezquitas o iglesias, elevados bloques de pisos en barrios periféricos o callejuelas sinuosas en el centro histórico, jardines trazadas majestuosamente o patios engalanados con flores, Andalucía revela una riqueza de facetas y de contrastes que la convierten, por su cultura y su naturaleza, en uno de los lugares más sorprendentes de toda Europa.
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Además de su patrimonio cultural, Andalucía causa admiración por la rica variedad de sus espacios naturales que, en muchos casos, parecen contrapuestos. La cadena de montañas escarpadas que conforman la Sierra Morena separa a Andalucía de la meseta Castellana. El río Guadalquivir cruza Andalucía de norte a oeste, convirtiendo su extensa cuenca en campos y valles de gran fertilidad. El Coto de Doñana, que ha sido declarado Reserva Natural por ser uno de los santuarios más ricos en fauna ornitológica, se extiende a lo largo del estuario del "Gran Río".
No muy lejos de la costa este se encuentra la Cordillera Bética, con una cadena de montañas de poca altura hacia el oeste, y cuyas sierras se cubren de una vegetación densa y pintoresca.
Las montañas elevadas de Sierra Nevada ocupan la parte este y nos sorprenden con sus picos cubiertos de nieve hasta principios de verano. Es aquí donde se sitúa el Pico del Mulhacén que, con una altura de 3481 m, se convierte en el techo de la Península.
La fértil franja costera de la Costa del Sol da paso más hacia el este a un paisaje casi desértico en la provincia de Almería. Aquí se encuentra el Cabo de Gata, un paraje declarado Reserva Natural con una vegetación única y especial, un santuario de flamencos y áreas de anidamiento de aves.
En el límite este de Sierra Nevada existe el único desierto formado naturalmente en Europa: Tabernas.
Y aún nos queda por señalar otro factor natural: muy cerca de Conil de la Frontera en Tarifa, el punto más extremo del sur de Europa, confluyen el océano Atlántico y el mar Mediterráneo.
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